El mundo académico, la Administración penitenciaria y la profesión de Educación Social convergen en la necesidad de su implementación en el sistema penitenciario.
Incorporar la Educación Social en el sistema penitenciario es un factor clave para su transformación y adecuación a las exigencias del siglo XXI, desde la inclusión y el respeto a los/as profesionales que desempeñan el puesto de Educador/a en los Centros Penitenciarios.
La Institución penitenciaria debe actualizarse para dar cumplimiento a demandas legales y éticas. La futura Ley de Cuerpos Penitenciarios, actualmente en elaboración, es una oportunidad para introducir estos cambios, entre los que la Educación Social debe tener una presencia inexcusable.
Las educadoras y los educadores sociales son el instrumento del cambio necesario dentro del sistema penitenciario y una obligación moral hacia las personas privadas de libertad.

